• Historia de la destrucción de Troya

    Fecha: Principio del siglo XV.
    Localización y signatura: Biblioteca Nacional de Rusia, Lat. F.v.IV.5.
    Formato: 288 x 222 mm.
    Extensión: 302 páginas.
    Origen: Francia.
    Iluminación: 35 miniaturas de gran formato enriquecidas con oro.
    Encuadernación: Marroquí de color verde oliva.
    Lengua: Latín.

     

    Entre 1270 y 1287, Guido delle Colonne, abogado italiano, historiador y poeta, escribió una versión latina en prosa de 35 capítulos, abreviando la famosa epopeya de Benoît de Sainte-Maure acerca de la Guerra de Troya, desde la expedición de los argonautas hasta la muerte de Ulises.

    La lengua que utiliza Guido es el latín escolástico medieval, empleado con un consciente deseo de elegancia. De cosecha propia son numerosas y a veces largas reflexiones morales: los cristianos no deben dar crédito a los relatos mitológicos-legendarios ni tener fe en la magia; no se debe asistir a bailes ni a espectáculos…

    Para un hombre medieval los materiales empleados en la poesía y en la historia venían a ser lo mismo; de ahí que la obra de Guido habría que calificarla preferentemente de “crónica histórica”. El hecho de estar escrita en latín, lengua internacional, desempeñó una función decisiva en la divulgación de la obra de Guido, que sirvió a su vez de fuente para otras obras de auténtico valor literario, y fue en todo caso considerada por la Edad Media como verdadera antología de los materiales básicos referentes a la leyenda troyana. La popularidad del trabajo de Guido en Europa, especialmente en la última parte del siglo XIV y en el XV, excedió con mucho la del poema cumbre de Benoît de Sainte-Maure. Se hicieron muchas versiones y fue traducida a distintos idiomas. Cabe destacar la influencia directa e indirecta que tuvo en otras composiciones hasta bien entrado el siglo XVIII.

    De los 100 manuscritos que se conservan del texto de Guido, el de la Biblioteca Nacional de Rusia se caracteriza por la suntuosidad de sus miniaturas. Si bien se desconoce el miniaturista del códice, se aprecia una gran influencia de la miniatura italiana del siglo XIV.

    Dos miniaturistas claramente diferenciados ejecutan las miniaturas de este maravilloso códice. En las numerosas escenas de batallas que acompañan al texto de Guido delle Colonne se aprecia la intervención de una mano mucho más habilidosa que en las referidas a temas pacíficos.

    Hasta el siglo XVIII no se saben con exactitud los avatares del códice. En la primera mitad del siglo XVIII perteneció a Jean-Louis Gaignant, bibliófilo francés, como indica la inscripción de la hoja de guarda de la encuadernación. Se sabe que Catalina la Grande pensó comprarle toda la colección a Gaignant en 1769. Posiblemente fuera en esta época cuando lo compró uno de los Strogánov. En 1889 lo adquirió la Biblioteca Nacional de Rusia.

    La edición facsímil de La Guerra de la destrucción de Troya se completa con un estuche para su conservación y con un libro de estudios complementario, realizado por especialistas en la materia.

    Nuestro facsímil consta de una sola edición numerada de 295 ejemplares, debidamente autentificados con acta notarial.

  • Grandes horas de Rouen

    • Fecha de aparición a finales del siglo XV.
    • Lugar de origen: Francia.
    • Formato: 225 x 165 mm.
    • Extensión; 212 páginas.
    • Lengua: latín y francés.
    • Iluminación: Miniado íntegramente.
    • Manuscrito:Ms. Leber 155.

     

    El manuscrito de LAS GRANDES HORAS DE ROUEN puede calificarse, sin ningún género de dudas, como el más importante que se encuentra custodiado en los anaqueles de la Biblioteca Municipal de Rouen, Francia.

    Son escasas las noticias fidedignas que se encuentran sobre este manuscrito. Sin embargo, sí podemos destacar que se trata de un libro de horas, cuya temática se inserta en el esquema clásico de los mismos. Su realización se produce a finales del siglo XV de la mano de un artista de delicada y refinada factura, en el que la composición del color se matiza de un halo casi mágico que a día de hoy resulta imposible de definir. Sobre el autor su anonimato sigue siendo hoy uno de los mejores misterios mejor guardados.

    Se ha escrito largo y tendido sobre las características de este manuscrito y acerca de la naturaleza de su composición, pero nuestro departamento de arte de la editorial defiere sustancialmente de la afirmación emitida por otros expertos en la consideración de que
    este manuscrito se haya realizado sobre las líneas previamente impresas de bloques de madera, o grabados de xilografía, entre otras razones porque la técnica xilográfica, por sus propias concepciones técnicas, haría imposible la realización de líneas tan finas. Por otro lado, en la época en que tuvo su origen la creación del manuscrito, finales del siglo XV, la técnica gráfica todavía no había desarrollado la facultad de imprimir color, aunque fuese burdamente, máxime cuando la calidad y fineza de las miniaturas de nuestro manuscrito y la ausencia de punto pancromático en nuestro manuscrito, necesario para poder imprimir color.

    Sí estamos de acuerdo, sin embargo, que la obra xilográfica de Antoine Verard sirvió de modelo y pauta para la realización de este magnífico manuscrito, o sea, que desde una imagen burda y primaria de líneas impresas en negro se elaboró la obra magnífica y a todo color que depositamos en sus manos.

    Las ilustraciones a página completa se combinan con orlas y motivos historiados, haciendo de cada una de sus páginas una verdadera obra de arte.
    El contenido y el estilo de sus ilustraciones tiene rasgos típicamente góticos.
    La preocupación medieval por la muerte es un tema recurrente, repitiéndose una y otra vez en numerosas escenas del tema de la “danza de la muerte”.. Cabe también destacar la representación del hombre astral o del zodiaco, por ser habitual, como ocurre en Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Algunas de estas imágenes están tomadas de la medicina astrológica, que relaciona los astros con diversos órganos del cuerpo humano, según la influencia que ejercen sobre cada uno de ellos (marte y júpiter sobre el Hígado, la luna sobre la cabeza, etc.).

  • Libro de la Caza de Gastón

    Fecha: Finales del siglo XIV.
    Localización: Museo del Ermitage.
    Formato: 330 x 230 mm.
    Extensión: 224 páginas.
    Origen: Francia.
    Iluminación: 78 miniaturas de gran formato y todas las páginas ornamentadas con motivos florales y múltiples capitulares en oro.
    Encuadernación: Piel de cabritilla estampada en oro, tanto en las cubiertas, como en el lomo y fileteado interior de las mismas.
    Lengua: Francés.

    La cacería era el deporte aristocrático por excelencia y estaba dotada de una gran sofisticación; se practicaba en tiempos de paz e iba siempre asociada al santoral religioso. Alfonso X el Sabio (1256-1348) escribió en sus Partidas: “Cómo el rey debe ser mañoso en la caza”.

    Gastón III, apodado Febus por sus cabellos dorados, soberano del Condado de Foix y de Bearn, en los Pirineos franceses, legó a la posteridad uno de los mejores tratados medievales sobre el tema.

    Durante los años 1387-1389 Gastón Febus escribió su Libro de la Caza, libro alegórico, profano y religioso a la vez, considerado uno de los mejores que se escribieron en el Medievo y un valioso testimonio sobre la historia cultural de la Edad Media; fue utilizado hasta el siglo XIX como libro de texto de historia natural.

    De toda la producción del famoso manuscrito de La Caza en los escritorios, el ejemplar conservado en la Biblioteca del Museo del Ermitage, en San Petersburgo, está considerado por su antigüedad y belleza como el cúlmen de todos los demás.

    El códice desarrolla el tema cinegético de manera pedagógica para un buen aprendizaje de la caza: indica cómo tratar con los animales salvajes, su comportamiento y su biología; asimismo, da instrucciones precisas a los cazadores en cuanto al entrenamiento, razas y características de los perros… Todo ello representado por el miniaturista con gran belleza.

    78 deslumbrantes miniaturas embellecen las páginas de este maravilloso códice, y su estilo refinado e ingenioso lo convierte en la expresión más representativa del arte del estilo francés de la primera mitad del siglo XIV. Las miniaturas plasman con un realismo inigualable el arte de la caza y sus rituales: los caballos, ricamente enjaezados con bordados de las armas de su dueño, el tipo de vestimenta, la preparación de los cazadores y de los animales, y el tipo de presa que se buscaba.

    Todas las imágenes del manuscrito del Ermitage están enriquecidas con oro y plata. Esta combinación de luz y color otorgan a cada una de las miniaturas de este códice el carácter de una auténtica obra de arte.

    La edición facsímil del Libro de la Caza de Gastón Febus se completa con un estuche para su conservación y con un libro de estudios complementario, realizado por especialistas en la materia.

    Nuestro facsímil consta de una sola edición numerada de 949 ejemplares, debidamente autentificados con acta notarial.

  • Facsímil España artística y monumental

    La obra está dirigida y ejecutada por Don Genaro Pérez de VillaAmil con texto redactado por Don Patricio de la Escosura y los grabados realizados por los principales litógrafos de París. Entre 1842 y 1850 la prestigiosa editorial Hauser de París publicó los 36 cuadernos de la obra en tres volúmenes.

    Edición Facsímil de la obra más lujosa y sustantiva del Romanticismo español en tirada limitada y numerada ante Notario de 997 ejemplares.

    Los litógrafos franceses reprodujeron el prodigioso detallismo de los 144 grabados de Pérez de VillaAmil dando lugar a una obra de capital importancia no solo para los bibliófilos sino para cualquier amante del Arte, la Arquitectura o la Historia.

    El valor de la obra reside no solo en la belleza de los grabados de los monumentos más representativos que hoy conocemos, sino en que el pintor refleja edificios históricos que ya no existen como resultado de la desamortización de Mendizábal de 1836 o de las grandes reformas urbanísticas que se acometen en el siglo XIX.

  • Facsímil La Leyenda de la Santa Faz

    Original conservado en la Biblioteca apostólica Vaticana.

    Folio. Aprox. 90 hojas imitación pergamino, miniadas y con dorados. Enciclopedia plena piel con cierres. Presentado en un estuche de madera.

    La leyenda cuenta que la talla fue esculpida por Nicodemo, uno de los protagonistas del descendimiento de Jesús. Por no ser un escultor experto, no habría sido capaz de dar al rosto la forma deseada. Cansado y desilusionado, se durmió sin haber acabado el trabajo; pero al despertar la habría encontrado milagrosamente terminada por la mano de un ángel. Se cree que esta iconografía fue llevada a Cataluña por los soldados italianos que llegaron en 1114 para ayudar al conde de Barcelona Ramón Berenguer III en su conquista de las Baleares. Por esa razón, en la Cataluña románica fue una imagen muy difundida y venerada. La primera miniatura del lujoso manuscrito conservado en la Biblioteca Apostólica Vaticana, muestra a un hombre y una mujer arrodillados frente a la imagen, sin ninguna duda los nobles propietarios de tan hermoso códice.

  • Facsímil La vida de la Virgen Maria

    La grandiosidad de las páginas de este códice indica, sin ningún género de dudas, que fue realizado para un gran monarca, Francisco I, considerado como el monarca emblemático del Renacimiento francés. Su reinado permitió un desarrollo importante de las artes y las letras en Francia.

    El artista que llevó a cabo este ambicioso proyecto quiso dejar patente en varias de sus páginas a quién iba dirigido. Muestra de ello es la miniatura en la que aparece un retrato del monarca, así como el del autor de rodillas presentando el libro a su rey. En esta misma miniatura se incluye una dedicatoria inscrita en letras de oro. Una nueva dedicatoria aparecerá en el segundo folio y, por tercera vez, al final del libro.

    En varias de las miniaturas de este bello códice, aparece la flor de lis, así como el escudo de armas y el emblema del monarca que es, como bien se sabe, una salamandra en un brasero.

    Sin embargo, dada la complejidad y riqueza de sus páginas, esta obra no pudo ser terminada bajo el reinado del Francisco I y fue en 1548 cuando este trabajo vio la luz, siendo Enrique II rey.

    Escenas de la vida de la Virgen María ilustran las páginas de este manuscrito, desde su nacimiento hasta su Tránsito.

    El artista se ajusta a los cánones propios de la época en la ejecución de las miniaturas. La magnificencia real de esta obra queda nuevamente patente en el tratamiento que el autor da a cortinas, manteles, doseles…haciendo que muchos de los escenarios que acompañan a la figura de la Virgen recreen auténticos ambientes palaciegos.

    Cada una de las 46 páginas de este manuscrito muestra que se hicieron especialmente para un rey amante del arte y de la belleza.

    La edición facsímil de La Vida de la Virgen María se completa con un estuche para su conservación y con un libro de estudios complementario, realizado por especialistas en la materia.

    Nuestro facsímil consta de una sola edición numerada de 595 ejemplares, debidamente autentificados con acta notarial.

  • Facsímil Biblia Ilustrada de la Haya

    Fecha: Finales del siglo XII
    Localización: Biblioteca Real de La Haya, ms. 76F5.
    Formato: 255 x 165 mm.
    Extensión: 94 páginas.
    Origen: Saint-Omer, Abadía de San Bertín. Noroeste de Francia.
    Iluminación: 45 miniaturas a página completa.
    Encuadernación: Terciopelo verde con broches plateados.
    Lengua: Latín y francés.

    La elaboración de las miniaturas de este singular códice tuvo lugar en la Abadía Benedictina de San Bertín, centro de sabiduría y conocimiento de la Francia del siglo XIII.

    En el año 1200 se desarrolla una miniatura propia, de estilo independiente y original, de gran calidad, creándose nuevas fórmulas en el capítulo del libro devocional y privado.

    Si bien el maestro que ilustra las páginas de este códice es desconocido, las bellísimas miniaturas que lo iluminan se enmarcan dentro del llamado estilo 1200 francés, caracterizado por utilizar fondos dorados de influencia bizantina, colores vivos y figuras planas, a la vez que mantiene algunos de los convencionalismos propios del románico. Algunos especialistas apuntan que, probablemente, las 45 páginas miniadas que decoran este códice inicialmente fueron concebidas para ilustrar el preámbulo de un salterio; de ahí que se aprecie una clara influencia de los salterios ingleses, aunque se desconoce el motivo por el cual finalmente no se llevó a cabo.

    Cada página miniada está dividida en cuatro escenas que describen historias del Antiguo y del Nuevo Testamento, así como relatos de la vida y martirio de los santos. Un total de 172 escenas coloreadas sobre fondos de oro y plata representan el ciclo de la Salvación, que se inicia con Adán y Eva en el paraíso terrenal y finaliza con el juicio final.

    Cabe destacar en el folio 1v. un mapa de Jerusalén, de gran belleza y singularidad. Todo indica que este mapa se incorporó mucho después al conjunto de la obra.

    El texto que acompaña a las miniaturas fue incluido con posterioridad a la elaboración de éstas. A lo largo del siglo XIII, el manuscrito pasó por varias manos y se fueron agregando textos en latín y en francés. Esto ha motivado que algunos especialistas hayan dudado a la hora de poner un título concreto al códice, proponiendo “De Hebraeis et Christianis Chronicon” como el más correcto. Este hecho, unido a la originalidad de sus miniaturas, hace de este códice un ejemplar único.

    Una bellísima encuadernación en terciopelo verde salvaguarda las páginas de este códice, datada en el siglo XVIII. Los broches que la guarnecen tienen tallada una doble cruz griega.

    La clara influencia bizantina de las iluminaciones, así como los reproches y las quejas contra la corte de Roma a propósito de la Segunda Cruzada que aparecen tanto en la primera página como en la última, hacen pensar a algunos especialistas y también a su último poseedor, Joseph Désiré Lupus, que este códice se hizo para el emperador bizantino Manuel I Comneno, apodado “El Grande” y famoso por su carisma y por su pasión por Occidente, permitió el paso por sus dominios de dos ejércitos de la Segunda Cruzada. Si bien las tropas bizantinas intentaron controlar el comportamiento de los cruzados, se produjeron muchos choques violentos entre francos y griegos que estuvieron a punto de precipitar un conflicto abierto entre el emperador Manuel I y los cruzados.

    Este manuscrito formó parte de la colección privada de Joseph Désiré Lupus (1766-1822) hasta 1819, fecha en la cual el rey Guillermo I la adquirió. En 1823 pasa a formar parte de los fondos de la Biblioteca Nacional de los Países Bajos, donde actualmente se conserva.

  • Facsímil Apocalipsis de Lyon

    Fecha: Siglo XV.
    Localización y signatura: Biblioteca Municipal de Lyon, ms. 0439.
    Formato: 295 x 220 mm.
    Extensión: 52 páginas.
    Origen: Norte de Francia.
    Iluminación: 48 miniaturas a página completa enriquecidas con oro.
    Encuadernación: Piel de vacuno estampada en seco.
    Lengua: Latín.
    Estudio crítico: Dra. Michèle Lefebvre.

    El Apocalipsis de Lyon puede datarse entre 1445 y 1450 y fue escrito en el entorno literario y artístico del norte de Francia, en la región de la Picardie y del Artois, pudiendo afirmarse que muy probablemente se produjo en Arras o en Cambrai. El manuscrito se conservó durante los siglos XVI y XVII en la zona de Arras; dos exlibris de dos reconocidos bibliófilos del norte de Francia, Alexandre le Blancq y posteriormente Maximilien Charles de Coupigny, dan fe de ello.
    El texto se compone de 230 versos latinos; los ocho primeros, a modo de introducción, explican al lector cómo abordar de manera conjunta el texto y las imágenes, y los ocho últimos, la conclusión. El resto está repartido entre las miniaturas y cuatro versos por página. Los dos versos situados por encima de las imágenes resumen el Apocalipsis, mientras que los dos de debajo son un comentario de cada imagen.

    El modo de estructurar el texto y la imagen en el Apocalipsis de Lyon hacen de este ejemplar una obra única.

    48 miniaturas ilustran el texto del Apocalipsis, utilizando una técnica única en aquella época, próxima al dibujo coloreado, con un extenso abanico de colores vivos, entre los que destaca un bellísimo y “potente” bermellón.

    El iluminador del Apocalipsis de Lyon va mucho más allá de ser un simple ilustrador. Sin duda debió de documentarse en la génesis del texto del Apocalipsis o quizá fuera asesorado por un teólogo. Todo ello hace de nuestro iluminador un consumado artista.

    La edición facsímil del Apocalipsis de Lyon se completa con un estuche para su conservación y con un libro de estudios complementario, realizado por especialistas en la materia.

    Nuestro facsímil consta de una sola edición numerada de 995 ejemplares, debidamente autentificados con acta notarial.

  • Facsímil Apocalipsis Valenciennes

    Características

    Fecha: Primer cuarto del siglo IX.
    Localización y signatura: Biblioteca Municipal de Valenciennes, ms. 0099.
    Formato: 273 x 207 mm.
    Extensión: 84 páginas.
    Origen: Renania Central.
    Iluminación: 39 miniaturas a página completa.
    Encuadernación: Piel de vacuno estampado en seco.
    Lengua: Latín.
    Estudio crítico: Dr. Peter Klein.
    Desde los comienzos de la era cristiana y durante la Edad Media, el texto del Apocalipsis inspiró y potenció la imaginación de los artistas, debido a la riqueza de sus visiones proféticas y al poder de sus símbolos.

    El Apocalipsis de Valenciennes incluye los primeros restos de ciclos completos de ilustraciones bíblicas.

    Las páginas de este Apocalipsis están enriquecidas con 39 miniaturas de colores acentuados, siempre colocadas junto al texto. Cada miniatura está enmarcada o entrelazada con elementos geométricos así como con breves fragmentos de texto que permiten al lector sumergirse en el drama de la narración y meditar sobre ella. El manuscrito se abre con un retrato de Juan (fol.4). El evangelista exige imperiosamente la atención del lector con la mirada y con la mano derecha sobre el corazón, mientras que en su boca parece que resuenan las primeras palabras del texto.

    Las ilustraciones del Apocalipsis de Valenciennes derivan de un ciclo de imágenes que fueron llevadas desde Roma al monasterio de Wearmouth-Jarrow por el abad Benito Bischoff en un viaje que realizó en el año 676.

    Si bien “Otoltus” es el nombre del escriba del Apocalipsis de Valenciennes, no se conoce con exactitud su lugar de origen. Sus ilustraciones se pueden comparar estilísticamente con las miniaturas de un códice contemporáneo de los Evangelios, procedente de Renania Central, y también con las ilustraciones de un manuscrito del “Carmen Paschale” de Sedulius, originario de Flandes. Esto hace que el lugar de origen del Apocalipsis de Valenciennes sea motivo de controversia entre los especialistas.

    Esta controversia adquiere en España un significado especial, ya que el Apocalipsis de Valenciennes es, sin ningún género de dudas, la cuna de las miniaturas de los Beatos de Liébana. Los especialistas en la materia coinciden al afirmar que esta obra es el origen de la imagen apocalíptica europea, y más concretamente de la Península Ibérica.

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